Ni Sommelier ni Maestro Mezcalillero, Historia del Tío Ro

Todo comenzó en Ejutla de Crespo, Oaxaca, lugar de producción de mezcal. Corrían los primeros años de la década de los cincuentas cuando el señor Virgilio Casas, sobrino de Don Rodrigo Gaytán Aguillón, se dedicaba a producir y comercializar mezcales de los Valles Centrales y algunas regiones de la zona sur del estado.

Para finales de la década Don Rodrigo Gaytán Aguillón, egresado de la Escuela Normal Superior de México, era maestro rural en Jalapa del Marqués en el Istmo de Tehuantepec, sin dejar de frecuentar los Valles Centrales y Ejutla. El sr. Virgilio llevaba su mezcal a Don Rodrigo para que lo catara y designara como “buen mezcal” que era la manera como se identificaba y aceptaba que aquel mezcal comportaba la más excelsa calidad.

Don Rodrigo evaluaba el mezcal de su sobrino ya que su infancia y juventud las vivió en los palenques mezcaleros, en las calles de Ejutla y sus localidades, como la Noria, Hacienda Vieja, Amatengo y Yogana entre otros donde, hasta el día de hoy, se sigue produciendo mezcal. Vivir entre palenques y mezcales, a lo largo de su vida le dio a Don Rodrigo la posibilidad de conocer los procesos, variedades, calidades, sabores y aromas del mezcal.

Sus sobrinos y sobrinas, quienes vivían en Ejutla y la ciudad de Oaxaca en su mayoría, apreciaban mucho a Don Rodrigo Gaytán Guillón y de cariño le decían “Tío Ro” abreviando el nombre de Rodrigo. Así, Virgilio iba a Jalapa del Marqués a la casa de su tío y al llegar anunciaba “ya traje el Mezcal Del Tío Ro” o solicitaba la garrafa pues traía el “Mezcal del Tío Ro”. A veces pedía que bajaran el “Mezcal Del Tío Ro” o que le pasaran el “Mezcal Del Tío Ro”. De cada lote o producción de mezcal que obtuviera, le llevaba cinco litros para su consumo personal y le diera el visto bueno y se pudiera comercializar con el sello de calidad del “Tío Ro”.

Expresarse de esta manera y por la infalible habilidad de su tío de distinguir el mezcal de calidad, en algunas ocasiones las garrafas que llevaban las mejores producciones se etiquetaban con la leyenda “Mezcal Del Tío Ro”. Durante más de 50 años, Don Rodrigo Gaytán determinó lote tras lote, con base en su conocimiento, si el mezcal estaba bien logrado. Se volvía signo inequívoco de que el lote que evaluaba Don Rodrigo Gaytán era de confianza y respetaba el arte de hacer mezcal. Cuando nos alcanza la necesidad de hacerlo a través de una marca registrada, fue del todo natural inscribirla ante el IMPI como “Mezcal Del Tío Ro”.

Foto de Don Rodrigo Gaytán Aguillón
Foto de Don Rodrigo Gaytán Aguillón

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