Asegurar la materia prima es garantizar la calidad de nuestro mezcal a largo plazo

Hoy en día trabajamos para establecer un vivero propio, para manejar nuestras producciones y cuidar, desde el principio, lo que en siete u ocho años va a ser materia prima procesada en mezcal. Asimismo, aseguramos nuestras plántulas de agave, creamos empleos en nuestro municipio y movemos la economía.

Lo mejor para las casas mezcaleras es no depender de agentes externos para obtener su materia prima. Nosotros nos dedicábamos sólo a la producción de agave, mezcal; envasarlo y venderlo. Ahora, a la producción de hijuelo, de la semilla, para poder sembrar nuestros propios campos de agave y para la venta. De esta manera, cuidamos toda la cadena de suministro para ofrecerle al cliente, desde el principio, un producto sumamente cuidado, elaborado con mucha dedicación.

El establecer un vivero implica para nosotros una inversión local, generación de empleos, asegurar nuestra materia prima y darle el cuidado que necesita para producir mezcal de alta calidad. Ese vivero, lo instalamos en el Istmo de Tehuantepec.

Mezcal Del Tío Ro, Fruto de la Armonía entre el Tiempo de la Tierra y el Tiempo humano

Se dice que la mayor generosidad es dar nuestro tiempo. Esta afirmación se vuelve especialmente significativa cuando nuestra agenda se satura de cosas que hacer, enviamos y recibimos mensajes instantáneos, alcanzamos el otro lado del mundo en un solo día y empezamos a olvidar que hay acontecimientos que llevan tiempo.

El Mezcal Del Tío Ro es el fruto de la generosidad donde el tiempo de la tierra y el tiempo humano danzan.

El maguey con el que se elabora el Mezcal Del Tío Ro requiere de cinco a nueve años. Se producen lotes pequeños de manera artesanal; se envasan, etiquetan y sellan a Mano. Gracias a las condiciones climáticas, al suelo, la altura y la temperatura se cosecha el maguey de la más alta calidad, a saber, de Agave Espadín (angustifolia haw) en sembradíos propios, en Yautepec, Oaxaca, frontera de los Valles Centrales y la parte alta del Istmo, en México.

El Mezcal del Tío Ro se cuece en horno de piedra, es macerado en molinos tirados por tracción animal, se fermenta naturalmente en tinas de madera de encino y se destila en alambiques y serpentines de cobre. La manera tradicional comporta siglos de experiencia, a través de los cuales el conocimiento se hace más profundo, el gusto más exquisito, y la experiencia humana sagrada.

La mayor generosidad de la danza milagrosa del tiempo de la tierra y el tiempo humano es un evento extraordinario y se expresa a través del Mezcal Del Tío Ro.

Tómate tu tiempo. Disfrútalo. Compártelo.

Ni Sommelier ni Maestro Mezcalillero, Historia del Tío Ro

Todo comenzó en Ejutla de Crespo, Oaxaca, lugar de producción de mezcal. Corrían los primeros años de la década de los cincuentas cuando el señor Virgilio Casas, sobrino de Don Rodrigo Gaytán Aguillón, se dedicaba a producir y comercializar mezcales de los Valles Centrales y algunas regiones de la zona sur del estado.

Para finales de la década Don Rodrigo Gaytán Aguillón, egresado de la Escuela Normal Superior de México, era maestro rural en Jalapa del Marqués en el Istmo de Tehuantepec, sin dejar de frecuentar los Valles Centrales y Ejutla. El sr. Virgilio llevaba su mezcal a Don Rodrigo para que lo catara y designara como “buen mezcal” que era la manera como se identificaba y aceptaba que aquel mezcal comportaba la más excelsa calidad.

Don Rodrigo evaluaba el mezcal de su sobrino ya que su infancia y juventud las vivió en los palenques mezcaleros, en las calles de Ejutla y sus localidades, como la Noria, Hacienda Vieja, Amatengo y Yogana entre otros donde, hasta el día de hoy, se sigue produciendo mezcal. Vivir entre palenques y mezcales, a lo largo de su vida le dio a Don Rodrigo la posibilidad de conocer los procesos, variedades, calidades, sabores y aromas del mezcal.

Sus sobrinos y sobrinas, quienes vivían en Ejutla y la ciudad de Oaxaca en su mayoría, apreciaban mucho a Don Rodrigo Gaytán Guillón y de cariño le decían “Tío Ro” abreviando el nombre de Rodrigo. Así, Virgilio iba a Jalapa del Marqués a la casa de su tío y al llegar anunciaba “ya traje el Mezcal Del Tío Ro” o solicitaba la garrafa pues traía el “Mezcal del Tío Ro”. A veces pedía que bajaran el “Mezcal Del Tío Ro” o que le pasaran el “Mezcal Del Tío Ro”. De cada lote o producción de mezcal que obtuviera, le llevaba cinco litros para su consumo personal y le diera el visto bueno y se pudiera comercializar con el sello de calidad del “Tío Ro”.

Expresarse de esta manera y por la infalible habilidad de su tío de distinguir el mezcal de calidad, en algunas ocasiones las garrafas que llevaban las mejores producciones se etiquetaban con la leyenda “Mezcal Del Tío Ro”. Durante más de 50 años, Don Rodrigo Gaytán determinó lote tras lote, con base en su conocimiento, si el mezcal estaba bien logrado. Se volvía signo inequívoco de que el lote que evaluaba Don Rodrigo Gaytán era de confianza y respetaba el arte de hacer mezcal. Cuando nos alcanza la necesidad de hacerlo a través de una marca registrada, fue del todo natural inscribirla ante el IMPI como “Mezcal Del Tío Ro”.

Foto de Don Rodrigo Gaytán Aguillón
Foto de Don Rodrigo Gaytán Aguillón